Ministerio cristiano impulsa la liberación de más de 100 trabajadores esclavizados en Pakistán


Una organización cristiana con sede en Estados Unidos ha lanzado una nueva campaña para liberar a más de 100 trabajadores cristianos en situación de servidumbre dentro de la industria ladrillera de Pakistán. Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo continuo por combatir la explotación sistemática de minorías religiosas que, a pesar de la prohibición legal del trabajo forzado, siguen atrapadas en condiciones de esclavitud moderna.

Global Christian Relief (GCR), un ministerio internacional sostenido por donantes, ha anunciado su compromiso de saldar las deudas de al menos 100 familias cristianas durante este año. Estas familias permanecen atrapadas en hornos de ladrillos debido a préstamos impagables que, en muchos casos, fueron solicitados para cubrir necesidades básicas como alimentos, atención médica o alquiler.

Además de liberar a estas familias, la organización planea ampliar su impacto con otras iniciativas: capacitar a 380 jóvenes, ofrecer atención médica a unas 20.000 familias y ayudar a más de 300 mujeres a iniciar emprendimientos propios.

El ciclo de esclavitud suele comenzar con préstamos relativamente pequeños —entre 800 y 1.000 dólares—, pero debido a las condiciones abusivas y al cobro de intereses desproporcionados, las familias terminan trabajando durante décadas para saldar sus deudas. Según datos de GCR, los jornaleros reciben entre 3 y 5 dólares por hora, aunque muchos apenas llegan a conservar 1,50 dólares al día luego de los descuentos aplicados.

Aunque Pakistán prohibió oficialmente el trabajo en servidumbre en 1992, el sistema persiste a través de prácticas corruptas, impunidad judicial y falta de control estatal. Los dueños de los hornos continúan operando sin consecuencias legales, perpetuando un sistema de esclavitud heredada de generación en generación.

En 2024, Global Christian Relief logró liberar a 50 familias. Entre ellas estaban Raheel y Ruth, una pareja que, junto a sus cuatro hijos, trabajó durante 25 años en los hornos tras tomar un préstamo de 875 dólares para tratar a la madre de Raheel. Durante años, se levantaban a la 1 de la madrugada para fabricar miles de ladrillos cada día. Una vez liberados, pudieron abrir una verdulería y comenzar una nueva vida en una casa digna.

Otro caso es el de Khalid y Shabana, quienes solicitaron 213 dólares para la boda de las hermanas de Khalid. Quince años después, seguían esclavizados junto a sus hijos, con una deuda que había escalado a 875 dólares. También están Asid y Rabia, que pidieron un préstamo para una cesárea y terminaron trabajando ocho años para saldar 984 dólares. Maryam, por su parte, pasó dos décadas en los hornos con su esposo —quien murió de asma sin recibir tratamiento médico— por una deuda inicial de 862 dólares. Su libertad llegó el año pasado, cuando finalmente pudo mudarse a una vivienda propia.

“Orábamos cada día para que Dios nos ayudara a saldar nuestras deudas y que nuestros hijos fueran libres. Hoy vemos esa oración respondida. Nos sentimos bendecidos”, expresó Maryam tras su liberación.

Los cristianos en Pakistán, que representan apenas el 1,27% de la población, sufren una severa marginación. Enfrentan discriminación religiosa, restricciones en el acceso a la educación y exclusión social y laboral. Muchos terminan aceptando empleos mal remunerados y físicamente agotadores, sin posibilidades reales de progreso. Las leyes de blasfemia del país, aplicadas de forma arbitraria, agravan aún más su vulnerabilidad.

Para muchos, trabajar en los hornos de ladrillo es el último recurso. Con jornadas interminables moldeando hasta 2.000 ladrillos al día por un salario insignificante, la esperanza de una vida digna parece inalcanzable.

Brian Orme, presidente y director ejecutivo de Global Christian Relief, ha visitado personalmente las comunidades afectadas. “Al entregar esos cheques, no solo rompemos las cadenas de deuda, sino también las de una esclavitud que ha pasado de padres a hijos durante generaciones”, afirmó.

En su informe de 2025, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional incluyó nuevamente a Pakistán entre los países de especial preocupación, debido al uso sistemático de las leyes de blasfemia y la continua discriminación hacia las minorías religiosas por parte de actores tanto estatales como no estatales.





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