Desafío a la Iglesia en India: soltar el poder y preparar a la próxima generación


En el Congreso Panindio sobre la Iglesia en Misión (AICOCIM), el Rev. Dr. A. K. Lama —Presidente de la Federación Bautista de Asia Pacífico y Vicepresidente del Consejo Nacional de Iglesias Bautistas de la India— lanzó un llamado urgente a las iglesias de la India: abandonar el poder centralizado y preparar a las próximas generaciones para el liderazgo.

Durante un discurso plenario en el segundo día del Congreso, Lama advirtió que el liderazgo cristiano no puede sostenerse en personalidades, títulos o cargos, sino en la integridad, la sostenibilidad y la autoridad espiritual. Señaló que los movimientos basados en figuras carismáticas suelen flaquear cuando sus fundadores ya no están, mientras que los que se fundamentan en el discipulado y la sucesión crecen con solidez.

“La Iglesia no se edifica sobre el carisma de un líder”, subrayó Lama. “Se construye sobre el discipulado, en la transmisión del testigo y en la formación de líderes que puedan servir más allá de nosotros”.


Aprender de los errores del pasado

Lama recordó que todo líder, por grande que sea, enfrenta críticas: incluso Jesús fue traicionado por uno de sus discípulos. Sin embargo, insistió en que la verdadera medida del liderazgo no está en los logros humanos, sino en la fidelidad a Dios. Citando Lucas 2:52, puso como ejemplo el crecimiento integral de Jesús “en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres”.

El reverendo animó a aprender tanto de los aciertos como de los fracasos de quienes los precedieron. Como ejemplo, mencionó al evangelista Billy Graham, cuya integridad y humildad sostuvieron un ministerio global de más de seis décadas. Lama destacó el “Manifiesto de Modesto”, compromiso temprano de Graham con la rendición de cuentas, como una clave que lo protegió de los escándalos.

“Billy Graham nos enseñó el valor de la humildad, la concentración y el trabajo en equipo”, dijo Lama. “Pero incluso su ministerio deja lecciones sobre la sucesión y el empoderamiento de nuevas generaciones”.


Los peligros de la centralización

El predicador identificó tres riesgos críticos de la centralización excesiva en las iglesias: el estancamiento, la dependencia de un solo líder y la privatización de la visión.

Para ilustrarlo, compartió la historia de una congregación en el norte de la India que, tras descentralizar su estructura, creció de un centro a once, de seis grupos lingüísticos a veinticuatro, y de 16 miembros de staff a más de 70.

También narró una experiencia personal que marcó su ministerio: un joven le preguntó si era correcto orar por la muerte de su pastor octogenario, que, aunque venerado, seguía concentrando todas las decisiones en sí mismo.

“Los líderes que se niegan a ceder responsabilidades terminan sofocando las comunidades que construyeron”, advirtió Lama. “No somos indispensables: si Dios pudo guiarnos a nosotros, también puede guiar a otros”.


Tratar a los sucesores como hijos e hijas

El reverendo exhortó a los pastores principales a dejar de ver a los líderes jóvenes como rivales o subordinados y comenzar a tratarlos como hijos espirituales. Recordó que el apóstol Pablo invirtió en Timoteo y Tito, preparándolos para servir, en lugar de atarse a seguidores que perpetuaran su autoridad.

Lama lamentó que muchas iglesias en la India modifiquen sus constituciones para concentrar el poder en una sola figura, comparando este fenómeno con el liderazgo tribal más que con el modelo bíblico.

Pidió a las congregaciones crear programas de mentoría y pasantías para que los pastores jóvenes se formen de manera intencional y práctica.


Integridad, sostenibilidad y rendición de cuentas

El Rev. Lama enfatizó que el liderazgo no se mide por prestigio, dinero o permanencia en un cargo, sino por la integridad en medio de las tentaciones. Relató cómo, al frente del Consejo de Iglesias Bautistas del Noreste de la India, que abarca 8.500 iglesias, renunció voluntariamente tras un período de servicio, convencido de que era el momento de pasar el testigo.

Además, advirtió que los líderes de hoy enfrentan no solo presiones morales y financieras, sino también el escrutinio constante de la era digital:

“Nunca estás solo. Incluso con tu computadora, dejas una huella digital. Y, sobre todo, el cielo te observa”, afirmó.


El amor, medida del liderazgo

Lama concluyó que el verdadero liderazgo cristiano solo perdura cuando se fundamenta en el amor ágape, incondicional y sacrificial. Este amor, dijo, trasciende fronteras tribales, regionales y denominacionales, y mantiene unida a la Iglesia en medio de la diversidad.

Recordó como ejemplo al Rev. Dr. Ben Wati, pionero en la traducción bíblica a su lengua materna y líder reconocido por su servicio desinteresado, cuyo legado aún inspira a generaciones.

Finalmente, citó Números 32:23 para recalcar la rendición de cuentas ante Dios:

“Tengan la seguridad de que su pecado los alcanzará. Nunca están solos. Vivan como quienes son vigilados por el cielo y lideren de tal manera que su legado fortalezca el cuerpo de Cristo para las generaciones venideras”.





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