Tras las devastadoras inundaciones repentinas que golpearon el sureste de Wisconsin, la organización cristiana Samaritan’s Purse desplegó equipos de voluntarios para asistir a cientos de familias que lo han perdido casi todo. Su objetivo no es solo colaborar en la limpieza y reparación de viviendas, sino también llevar un mensaje de aliento y fe en medio de la tragedia.
El 12 de agosto, la entidad envió una unidad de emergencia equipada con herramientas y suministros al condado de Milwaukee, luego de que el río Menomonee alcanzara niveles históricos y provocara graves daños en viviendas e infraestructura. Se calcula que hasta 500 casas quedaron afectadas y alrededor de 2000 personas se vieron sin electricidad durante los días posteriores.
Desde entonces, los voluntarios trabajan retirando paredes y pisos dañados, tratando la aparición de moho y desechando muebles y pertenencias destruidas por el agua. También ayudan a los vecinos a rescatar objetos de valor sentimental que lograron sobrevivir a la inundación. La base de operaciones se estableció en la Iglesia Elmbrook de Brookfield, desde donde se coordina toda la respuesta.
El director de Samaritan’s Purse, Franklin Graham, compartió en redes sociales imágenes de estas labores, destacando el compromiso de los voluntarios y el impacto positivo que generan en las comunidades.
Uno de ellos, Roland Johnson, expresó: “Jesús nos recuerda que es más bendecido dar que recibir. Estar aquí es una oportunidad de servir y acompañar a quienes atraviesan esta tormenta”. Según Johnson, muchas familias quedan paralizadas tras una catástrofe así, y la presencia de decenas de voluntarios trabajando codo a codo les devuelve ánimo y esperanza.
Entre los afectados está Katy Thekan, vecina de West Allis, cuya casa sufrió graves daños estructurales: “Los cimientos se derrumbaron. Nunca imaginamos algo así aquí. Es devastador, necesitamos ayuda”, relató.
Las autoridades locales confirmaron que las lluvias extremas de los días 9 y 10 de agosto provocaron lo que calificaron como “inundaciones catastróficas”. El ejecutivo del condado de Milwaukee, David Crowley, declaró el estado de emergencia el 10 de agosto, medida que fue extendida al resto del estado por el gobernador Tony Evers al día siguiente. Posteriormente, el 13 de agosto, Evers solicitó asistencia federal a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).
Hasta el momento, las inspecciones de emergencia ya han evaluado más de 3300 viviendas, y más de la mitad de ellas resultaron con daños graves o incluso destruidas.

