PADANG, INDONESIA – Un violento ataque contra un lugar de culto cristiano en la ciudad de Padang, al oeste de Sumatra, dejó al menos dos niños heridos y generó preocupación por el aumento de la intolerancia religiosa en el país con mayor población musulmana del mundo.
El domingo 27 de julio, un grupo de hombres armados con cuchillos, piedras y palos irrumpió en una casa de oración cristiana de la iglesia Anugerah Faithful Christian Church (Gereja Kristen Setia Indonesia – GKSI), mientras se realizaba un programa educativo para niños.
Testigos presenciales afirman que los atacantes gritaron consignas como “Allahu Akbar” y exigieron que cesara la enseñanza religiosa. Dos menores de 7 y 11 años resultaron heridos al ser golpeados por los agresores, según muestran grabaciones del hecho. El ataque ocurrió bajo la mirada de agentes policiales, lo que ha desatado críticas sobre la respuesta estatal.
Destrucción y pánico en medio de la enseñanza cristiana
Según el pastor F. Dachi, el ataque fue repentino: “Estábamos enseñando la Palabra de Dios a los niños. La multitud llegó gritando que detuviéramos todo y empezaron a lanzar piedras. Rompieron ventanas, dañaron los ventiladores, el púlpito y el equipo de sonido. Se cortó la electricidad. Fue aterrador”.
Un video ampliamente difundido muestra a padres y niños huyendo entre llantos. Desde el interior, alguien clamaba: “Este es un país regido por la ley, un Estado basado en Pancasila”, en referencia a la filosofía oficial de Indonesia que promueve la unidad en la diversidad.
El ataque ocurrió minutos antes del horario de oración musulmana vespertina (Asr). Sin embargo, el pastor Dachi aclaró: “Siempre detenemos nuestras actividades cuando suena el Adhan. Respetamos profundamente la fe musulmana. Como líder cristiano, honro ese momento. Pero me duele que quienes acaban de orar, luego ataquen”.
Posturas encontradas y reacciones oficiales
Autoridades locales, como el alcalde de Padang, Fadly Aram, describieron el incidente como un “malentendido” sin motivaciones religiosas, aunque reconoció el sufrimiento de las víctimas cristianas. Otros líderes locales dijeron que el conflicto se originó por el cambio en la modalidad de enseñanza religiosa: antes se hacía casa por casa, ahora en un solo centro.
Mientras tanto, organizaciones musulmanas como Movimiento Indonesia for All defendieron a los atacantes y exigieron el cierre del lugar de culto. Incluso, pidieron retirar los cargos contra los detenidos.
“Dos niños fueron heridos, el lugar fue vandalizado, pero ellos [los agresores] se han disculpado”, afirmó un vocero del movimiento, criticando que la congregación insista en acciones legales.
A pesar de estas presiones, la policía regional arrestó a nueve personas y no descarta nuevas detenciones. El general Solihin afirmó que se investigará a fondo: “Nadie debe tomarse la justicia por mano propia. La ley será aplicada”.
Condena nacional y llamados a proteger la libertad religiosa
La Comunión de Iglesias en Indonesia (PGI) condenó enérgicamente el ataque. Su director, el reverendo Jacky Manuputty, calificó el hecho como “extremadamente angustiante”, especialmente por haberse perpetrado frente a niños. “Esto deja una huella de trauma en su desarrollo. La intolerancia está profundamente arraigada en muchos rincones del país”, advirtió.
Por su parte, Hendardi, director del Instituto Setara, fue más tajante: “Este ataque es un crimen, no un simple malentendido. Viola la constitución y la libertad religiosa. El Estado debe actuar con firmeza”.
El pastor Nicky Wakkary, líder del Movimiento Cristiano Gran Indonesia, denunció el hecho como un claro acto de fobia cristiana y pidió que se garantice la protección de las minorías religiosas.
Incluso el vicepresidente de Indonesia, Gibran Rakabuming Raka, visitó a las víctimas infantiles en la Oficina de Servicios Sociales de Padang, mostrando preocupación por el impacto del ataque.
Un clima de creciente hostilidad
La organización internacional Puertas Abiertas ha advertido reiteradamente que Indonesia, aunque oficialmente secular, ha experimentado un auge del islamismo conservador en los últimos años. Las iglesias involucradas en programas evangelísticos —como el que estaba desarrollando la GKSI— se han convertido en blanco frecuente de grupos extremistas.
El diputado Martin Daniel Tumbelaka celebró los arrestos pero advirtió: “Esto no es solo vandalismo; es un ataque al sentido de seguridad de todos los ciudadanos. Debe haber tolerancia cero frente a actos de violencia religiosa”.

