Protesta de desplazados en Nigeria exige acción tras la masacre de cristianos


Un grupo de desplazados nigerianos bloqueó una carretera principal esta semana en protesta contra la falta de respuesta del gobierno ante la masacre de más de 200 cristianos ocurrida el mes pasado. La protesta, que incluyó principalmente a mujeres y niños, tuvo lugar cerca de Makurdi, en el centro de Nigeria, en un campamento improvisado de desplazados.

Con consignas como “Queremos regresar a casa; no hay seguridad, no hay comida”, los manifestantes interrumpieron el tráfico en la carretera Makurdi-Lafia-Abuja utilizando ramas de árboles como barricadas, en un cruce cercano al campamento de desplazados de Maga en Mbayongo.

La manifestación se produjo poco después de que la primera dama de Nigeria, Oluremi Tinubu, visitara el estado de Benue y anunciara una ayuda de mil millones de nairas (equivalentes a unos 653.000 dólares) para la asistencia a los desplazados internos en la región.

La masacre, ocurrida los días 13 y 14 de junio en la comunidad de Yelewata, en el distrito de Guma, dejó más de 200 muertos y obligó a miles a huir de sus hogares. Los atacantes fueron identificados como militantes fulani por líderes locales. Actualmente, los desplazados viven en condiciones precarias, con recursos limitados, tanto en alimentos como en atención médica y seguridad.

Thomas Ukumba, anciano de la comunidad de Yelewata, explicó: “La gente ya no se atreve a ir a trabajar en las granjas por miedo a ser atacada por los terroristas. Nos sentimos abandonados por el ejército y la policía. No estamos seguros”.

Una de las manifestantes, identificada como Rebecca Awuse, expresó su frustración por las condiciones del campamento: “Estamos cansados de vivir aquí, solo queremos regresar a nuestras casas”.

En los últimos días, se han registrado varias muertes en dos campamentos de desplazados en Makurdi, víctimas de enfermedades y falta de atención médica. Las muertes fueron confirmadas por líderes de los campamentos de Ichwa y Abagana, que nombraron a varias personas fallecidas, incluidos niños, debido a la falta de recursos esenciales.

Abraham Taa, presidente del campamento de Ichwa, reportó también la desaparición de un niño de un año, Terseer Aondowase David, quien fue secuestrado en dicho campamento y aún no ha sido encontrado.

A pesar de las acusaciones de negligencia por parte de las autoridades, la Agencia de Gestión de Emergencias del Estado de Benue ha rechazado tales alegaciones, sugiriendo que la protesta tiene tintes políticos.

Los líderes de la comunidad de Yelewata siguen criticando la inacción de las fuerzas de seguridad. Recientemente, se denunció un incidente en el que militantes fulani, haciéndose pasar por pastores, atacaron una escuela. A pesar de que la policía respondió, la situación fue controlada solo brevemente, y el ejército no intervino.

El gobierno nigeriano había prometido que la masacre de junio sería un punto de inflexión en sus operaciones de seguridad, pero los residentes afirman que la violencia continúa sin cesar.

Los fulani, un grupo étnico con millones de miembros en Nigeria y en la región del Sahel, incluyen tanto a personas pacíficas como a aquellos que siguen ideologías extremistas, como las del Estado Islámico o Boko Haram. Organizaciones internacionales han expresado su preocupación por un presunto plan de limpieza étnica en la región.

De acuerdo con un informe de Global Christian Relief, se estima que entre noviembre de 2022 y noviembre de 2024, casi 10.000 cristianos fueron asesinados por extremistas islámicos en Nigeria.





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