Un pastor protestante en Kirguistán se encuentra detenido en espera de juicio tras ser acusado de “incitar al odio religioso”. Según denuncias, fue golpeado brutalmente y sometido a tortura tras su arresto, en un intento fallido de forzarlo a confesar delitos que asegura no haber cometido.
El reverendo Pavel Shreider, de 65 años, líder de una congregación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día – Reforma Verdadera y Libre, fue detenido el 13 de noviembre de 2024 cerca de su casa, en las afueras de Bishkek, por agentes del Servicio de Seguridad Nacional (NSC). Desde entonces permanece recluido en una prisión del Ministerio del Interior en la capital kirguisa.
En una denuncia formal presentada en noviembre, Shreider relató que fue golpeado por cinco oficiales, quienes lo patearon en la espalda y le propinaron golpes en la cabeza y el pecho, además de golpearlo con un tubo de metal para obligarlo a firmar una confesión falsa. Sin embargo, se negó a hacerlo.
Los abusos no se limitaron a él. Un miembro de su iglesia, Igor Tsoy, fue arrestado al día siguiente y supuestamente torturado con una pistola eléctrica para que testificara en contra del pastor. Según informes, Tsoy se negó a incriminar a Shreider y fue liberado más tarde ese mismo día, aunque con lesiones visibles.
El juicio contra Shreider comenzó el 17 de abril, y la audiencia decisiva está programada para el 29 de mayo. De ser hallado culpable, podría enfrentar una pena de entre seis y siete años de prisión por promover odio religioso o étnico, un cargo que él y su defensa rechazan categóricamente.
“No existe evidencia concreta ni se menciona a ninguna persona con la que supuestamente habría cometido estos delitos”, declaró su abogado, Akmat Alagushev, quien también cuestionó la legalidad de las pruebas recogidas por las autoridades.
La hija del pastor, Vera Shreider, lo visitó en prisión el 20 de mayo y confirmó que, a pesar de todo, se encuentra en buen estado físico. Indicó que se le ha permitido recibir alimentos, medicinas y leer su Biblia.
Durante el operativo de arresto, las autoridades confiscaron más de 2,000 libros, incluyendo ejemplares de la autora adventista Ellen White, decenas de Biblias, computadoras, teléfonos móviles y documentos personales, tanto del pastor como de miembros de su congregación. Algunos objetos fueron devueltos, pero los libros y al menos un teléfono móvil aún están en poder de la policía secreta.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día – Reforma Verdadera y Libre no cuenta con registro oficial en Kirguistán, lo que la coloca en una situación de ilegalidad en el país. Este grupo surgió como una escisión del adventismo durante la era soviética y ha enfrentado históricamente persecución. Uno de sus antiguos líderes, Vladimir Shelkov, murió en un campo de trabajo soviético en 1980.
Un miembro anónimo de la congregación declaró que desde 2022 las autoridades han buscado cerrar la iglesia “por cualquier medio”, y describió el caso contra el pastor como “fabricado”. También denunció la incorporación de testimonios falsos por parte de testigos supuestamente manipulados.
Las autoridades kirguisas no han emitido comentarios oficiales al respecto, a pesar de haber sido contactadas por organizaciones de derechos humanos. Kirguistán es signatario de la Convención de la ONU contra la Tortura, pero casos como este han generado preocupación sobre el cumplimiento de sus obligaciones internacionales.

