Catherine Booth, nacida en 1829 en Inglaterra, cofundó el Ejército de Salvación junto a su esposo William Booth. Conocida como la madre del Ejército de Salvación, fue una ferviente defensora de los derechos de las mujeres y de los pobres, predicando el Evangelio con pasión y compasión. En una de sus campañas en Londres, Catherine se enfrentó a una multitud hostil, pero con elocuencia y valentía logró calmar a la gente y compartir el mensaje de amor y esperanza de Jesucristo. Su dedicación a la justicia social y a la ayuda a los necesitados inspiró a mucho a unirse a la causa. Su legado continúa a través del Ejército de Salvación que sigue siendo una fuerza poderosa en la lucha contra la pobreza y la injusticia. Su vida de servicio y su fe inquebrantable son un testimonio del poder transformador del amor de Dios.

Su historia es tan inspiradora para nosotras como mujeres del Siglo XXI, porque en toda época habrá voces que quieran silenciar la esperanza que emana de mujeres alcanzadas por el mensaje de salvación y que desean manifestar lo que han recibido.
Hechos 18:2,26; Romanos 16:3-5, nos relata la vida de una mujer influyente, su nombre fue Priscila. Ella fue una líder en la Iglesia de Corinto y trabajó (así como Catherine Booth) junto a su esposo Aquila para establecer la Iglesia en Éfeso. Se destacaba por su fe, servicio y hospitalidad en la obra de Dios. Fue una líder de la Iglesia primitiva en la predicación del Evangelio. Juntos viajaron por todo el mundo conocido, estableciendo iglesias y ayudando a otros en su camino hacia la fe. Priscila se destacó por su valentía y sabiduría.
¿Qué es lo que Dios te está llamando a hacer en este momento? ¿Estás dispuesta a dar un paso de fe y seguir adelante, rompiendo los moldes que te mantenían encerrada y silenciada?
Para vivir una vida plena y significativa deberás saber que:
- Habrá gente que nunca te verá capaz e intentará silenciarte.
- Juzgará tus capacidades.
- Menospreciará tu llamado.
- Intentará que dudes de quién eres…
Pero la actitud de una mujer conquistadora mantendrá vivas estas palabras en sus labios de continuo:
- ¡Soy más que victoriosa en Cristo Jesús!
- No juzgaré, para no ser juzgada.
- Amaré al Señor mi Dios con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y con toda mi mente; y a mi prójimo como a mí misma.
- Yo soy quien Dios dice que soy: escogida, amada, aceptada, virtuosa, ¡con propósito… LIBRE!…
Lleva siempre estas palabras en tu ser: 1 Pedro 3:9 (Nueva Biblia Viva)
No le hagan mal al que les hizo mal ni insulten al que los insultó. Al contrario, bendíganlo, porque Dios los eligió a ustedes para que reciban bendición.
Con amor, Laura Galeano.

