La persecución esta generalizada y es cada vez mayor. Alrededor del mundo, millones de cristianos son perseguidos por su fe en Cristo – hombres, mujeres, y niños. A parte de la violencia comunal, el acoso, y las detenciones arbitrarias, los creyentes en muchas partes del mundo enfrentan situaciones extremas de vida o muerte que resultan en iglesias profanadas, hogares incendiados, violencia en masa, matrimonios de jóvenes obligadas, e incluso la muerte.
De hecho, Puertas Abiertas Internacional hace notar que casi 5,000 cristianos fueron asesinados debido a su fe tan solo el año pasado. Los cristianos están sufriendo inmensamente, en todos lados, cada día.
Es innegablemente cierto: donde los cristianos sufren a manos de grupos extremistas o regímenes gubernamentales, el sufrimiento de sus vecinos no cristianos casi siempre es igual de severo. Esto no es nuevo. El mal en este mundo no discrimina basado en etnia, identidad, locación, o la religión de uno. Vemos este punto entretejido a través de la Escritura (Efe. 6:12; Juan 16:33; Juan 1:8; Mat. 13:38-39; Rom. 5:8). Hemos visto esto a través de la historia. Grande o pequeño, remoto o urbano, viejo o joven, comunidades afectadas por la obscuridad pueden ser de cualquier raza y cualquier trasfondo porque el sufrimiento siempre ha estado y estará enraizado en el pecado.
Nigeria es sin duda en este momento uno de los lugares más peligrosos para ser cristiano, con un sorprendente 9 de 10 asesinatos motivados religiosamente en África Subsahariana se llevan a cabo allí. Sin embargo, los grupos islámicos extremistas como Boko Haram también tienen como blanco otros musulmanes quienes no se adhieren a la estricta Ley Sharia, especialmente las leyes de blasfemia. Similarmente, en China, su gobierno comunista continúa persiguiendo a las iglesias cristianas en hogares, evangélicos, e incluso prohíbe que los niños menores de 18 años asistan a la iglesia. Al mismo tiempo, también es un país marcado por un genocidio en curso contra los musulmanes etnoreligiosos Uigur, a quienes el gobierno chino literalmente busca erradicar (similarmente apuntando también a los budistas tibetanos).
En Irán, los Baha son severamente perseguidos junto con los cristianos, se les niegan sus derechos humanos básicos debido a sus creencias. En Pakistán, los cristianos sufren mientras los musulmanes Ahmdi son atacados por su fe, con represión que pareciera aumenta cada año. Y en otros países, a pesar de que la persecución puede no siempre haber sido tan evidente como estos ejemplos, el mal persiste contra las personas de todas las religiones.
Por esta razón, Christians Against All Persecution (CAAP Network) ha tomado un acercamiento bíblico “todos” en lo que se refiere a la persecución, abogando por cada individuo hecho a la imagen de Dios para que pueda libremente creer como su conciencia le dirija y vivir su religión sin miedo a la violencia. Una y otra vez, Cristo enseña a sus discípulos a amar a su prójimo como a ellos mismos y ayudar a aquellos quienes están en problemas. Somos llamados a superar las barreras socio económicas, genero, etnia; para servir uno a otro con llenura del amor y la misericordia de Dios por su inherente dignidad y valor.
Para verdaderamente vivir el Gran Mandamiento y la Gran Comisión, no es suficiente para evangelizar o simplemente servir a nuestras propias comunidades de creyentes en necesidad. A pesar de que eso es bueno e incluso necesario para nuestro camino en la fe, no es suficiente. Especialmente en nuestro mundo siempre diverso, nuestros vecinos ya no son personas que buscan hablar y orar como nosotros. Comúnmente no comparten nuestras creencias, habla y oran como nosotros. Ellos comúnmente no comparten nuestra creencia en un Dios trino que envió a su Hijo a morir por nuestros pecados. Esto es verdad para aquel prójimo cercano y lejano. A pesar de que su fe no sea en Cristo, ellos sin embargo son amados por su Creador quien no toma a la ligera el sufrimiento de Su creación. Como Su iglesia, nosotros tampoco deberíamos.
El acercamiento de la Red de CAAP para combatir la persecución es pararnos del lado de nuestro prójimo cristiano y no cristiano en el mundo. Para comprometerse con un mundo doliente, debemos cruzar líneas que de otra forma podrían dividirnos (vea Lucas 10) y amar, servir, abogar, y orar sin dudarlo por cualquiera que enfrente persecución porque al hacerlo es reflejar a Cristo. Como lo escribió el Salmista, “cercano esta el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido” (Salmos 34:18).
Abogar por el derecho de alguien para creer no es abogar por la teología de la fe. Al contrario, es afirmar su Imago Dei y actuar por un amor que todo lo soporta, todo lo sufre, y no se goza en la maldad, lo que sea que eso implique (1 Cor. 13). Como lo declaró Pablo, “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.
Con esta mente y corazón, Christians Against All Persecution, junto con el Instituto para el Compromiso Global de la Universidad Bautista de Dallas y el Programa en Religión Global y Sociedades Inclusivas de la Universidad Pepperdine, llevará a cabo la “Oración por TODOS los Perseguidos: Una Reunión Global” el 24-25 de octubre del 2024. Se reunirán en la hermosa Universidad Bautista de Dallas, nuestra meta es inspirar a la iglesia a orar y abogar por cualquiera que enfrente persecución, sin importar sus creencias. La reunión global incluirá una gama de partidarios expertos en libertad religiosa y lideres de organizaciones cristianas quienes incorporan esta mentalidad en su trabajo, junto con los sobrevivientes de la persecución de varios trasfondos religiosos.
