Open Doors US publicó este miércoles su Lista Mundial de Vigilancia 2026, el informe anual que clasifica a los 50 países donde la persecución y discriminación contra los cristianos alcanzan los niveles más graves del mundo. Los datos muestran un panorama alarmante: la persecución no solo crece, sino que se vuelve más violenta y sofisticada.
Según el informe, 388 millones de cristianos enfrentan altos niveles de persecución y discriminación por su fe, es decir, más de uno de cada siete cristianos en el planeta. Esta cifra representa un aumento de más de 8 millones respecto al año anterior.
Ryan Brown, director ejecutivo de Open Doors US, explicó a The Christian Post que esta tendencia no es nueva: “Observamos la continuación de una dinámica que se viene profundizando desde hace varios años”. En 2024, el número de cristianos perseguidos era de 380 millones.
África subsahariana: el epicentro de la violencia
El informe identifica al África subsahariana como la región donde la violencia contra los cristianos es más intensa. Allí se encuentran 14 de los 50 países incluidos en la lista de vigilancia. La región, con más de 720 millones de habitantes —casi la mitad de ellos cristianos—, se ha convertido en uno de los focos más críticos de persecución religiosa.
Dentro de este contexto, Nigeria ocupa un lugar central. Open Doors señala que el país africano concentra la mayoría de los asesinatos de cristianos por motivos de fe a nivel mundial. De los 4.849 cristianos asesinados en el período del informe, 3.490 eran nigerianos, un aumento respecto a los 3.100 del año anterior.
Somalia: segundo país más peligroso
Por cuarto año consecutivo, Somalia figura como el segundo país más peligroso para los cristianos. Aweis Ali, hijo de un clérigo musulmán y convertido al cristianismo, describió la extrema vulnerabilidad que enfrentan los creyentes en ese país:
“Los cristianos somalíes se encuentran entre los más perseguidos del mundo. Podrías estar sentado en una cafetería y alguien podría intentar decapitarte”.
Siria y los nuevos vacíos de poder
El informe también destaca el caso de Siria, que alcanzó su puntuación más alta de persecución desde que Open Doors comenzó su metodología en 2014. Tras la caída del régimen de Bashar al-Asad, el grupo islamista Hay’at Tahrir al-Sham asumió el control y, aunque inicialmente prometió libertad religiosa, la debilidad institucional generó vacíos de poder que han sido aprovechados por grupos extremistas.
Brown explicó que, aunque no siempre se trata de una persecución directa por parte del gobierno central, la falta de Estado de derecho ha dejado a muchas comunidades cristianas en situación de extrema vulnerabilidad.
Persecución “brutal” vs. persecución “forzada”
El informe distingue entre dos tipos de persecución:
- Persecución brutal, caracterizada por violencia física, asesinatos y destrucción de iglesias (como en Nigeria).
- Persecución forzada, más sutil pero igualmente devastadora, basada en vigilancia, control y restricciones legales.
Este segundo tipo es especialmente evidente en China, donde el Partido Comunista ha intensificado el control sobre las comunidades cristianas. El año pasado, el gobierno emitió 18 nuevas regulaciones que limitan la expresión religiosa en internet, prohibiendo transmisiones en vivo de cultos y restringiendo el acceso a aplicaciones bíblicas.
“Puede que no siempre veamos incendios de iglesias, pero el cierre sistemático de congregaciones y la vigilancia estatal están asfixiando la vida cristiana”, advirtió Brown.
Corea del Norte y la vigilancia tecnológica
Corea del Norte, nuevamente clasificada como el país más peligroso para los cristianos, estaría utilizando inteligencia artificial para detectar “patrones de comportamiento sospechosos” que puedan revelar la identidad de creyentes cristianos, lo que aumenta el riesgo de arrestos y persecución.
¿Y Occidente?
Consultado sobre la situación en Europa y Estados Unidos —en referencia al discurso del vicepresidente J.D. Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich—, Brown aclaró que la persecución en Occidente no es comparable con la que sufren los cristianos en otras partes del mundo.
“Aún contamos con Estado de derecho y libertades religiosas protegidas”, señaló. Sin embargo, reconoció que el cambio cultural y ciertas presiones sociales pueden ayudar a los cristianos occidentales a “empatizar mejor” con sus hermanos perseguidos.
Un informe para informar y orar
Brown subrayó que la Lista Mundial de Vigilancia no es solo un documento informativo, sino también un recurso de oración. Cada país incluye puntos específicos de oración elaborados a partir de las propias peticiones de los cristianos perseguidos.
“Estas no son nuestras ideas: son las peticiones de nuestros hermanos y hermanas en el terreno. La lista nos invita a orar no solo por ellos, sino junto con ellos”, concluyó.

